
1. procura no pensar; si no lo puedes evitar arrea tus cabras mentales por un camino pragmático donde la construcción de algo que podríamos empezar a nombrar como despertar se rubrique en cada paso de tu caminata. truequeo en el tianguis del tiempo mi cháchara enjuiciadora que se empecina en regañar rechazando o elogiar instalando un tendajón de lucro en las experiencias, y la cambio por un manantial síquico de puro comienzo. entonces las pisadas que doy son palabras oración que se comunican con la tierra con el sol con el viento con las nubes pidiendo permiso para caminar hacia la tierra sagrada de los antepasados donde todo es renaciente. |
2. un escalón siguiente es el agradecimiento silencioso. el pastor no conduce ya pensamientos por muy positivos que nos hayan tranquilizado sino prana silvestre. el aire que respiro es el hilo que nos borda energética y materialmente con la naturaleza. la naturaleza son los antepasados vivos, ellos abren el corazón de su libro y nosotros vamos siendo sílabas inéditas de antiguas alabanzas. caminamos y abrimos la percepción. somos por tramos maravillosos la naturaleza percibiéndose a sí misma. |
3. la tierra es una chaquira azul en el tejido de la serpiente láctea. américa es una serpiente continental y méxico es la piedra chalchihuitle que late como corazón con su figura como de caballito de mar. ¿la serpiente está contenta? ¿la serpiente está dormida? también los ríos chapalagana en la sierra madre occidental el santiago escuintla, el usumacinta maya son serpientes de conciencia que nutren de sentido la vida. nosotros los hijos dispersos, los mestizos cruce de sangres, experimento genético que en un manchón de penalti nos dejamos caer extraviando los planos en papiro amate de nuestro propio corazón somos así ni escarabajos, si acaso sanguijuelas que muerden absorbiendo sin permiso el legado y no hay paraíso interno para digerirlo tremendo caudal cordillera nómada sideral de puro alumbramiento eterno. |
4. nosotros los hijos dispersos como un montón de cuentas como piedras rodantes partimos del rancho tecatita número uno y elegimos ser traspasados por los cuernos del guiador venado para integrarnos como vértebras de una serpiente llamada luego la soñadora. un buen puñado de piedras de color alineadas como una soñadora que caminó cinco días un tramo de la ruta antigua para pagar cobrando conciencia/ para alabar recibiendo providencia/ para sanar sirviendo al corazón de un río ancestral de luz que nos recibe tataranietos y nos bautiza con sus manos de misericordia. |
5. las ampollas son erratas de principiante. el dolor no es la moneda con que vamos pagando. el dolor es tan solo una interrupción como cuando crees que se ha acabado la tinta y frotas con tus manos la pluma y la haces girar en vaivén para que se caliente la tinta sangre y continúes escribiendo. el dolor son mensajes, como dice la terapéutica contemporánea, que transmite tu alma para que atiendas el templo que va caminando a la casa de su origen espiral. al caminar nos alfabetizamos de nosotros mismos y entablamos literalmente relaciones entrañables con nuestras entrañas; valoramos su trabajo y su función sagrada. el hígado que genera glóbulos rojos, el riñón que recicla líquidos el aparato digestivo que pepena nutrientes y los reparte, el corazón que canta como madre. una banda de valedores sostiene tu caminata y descubres cuando ya no deseas nada que hay también una serpiente dentro de ti cuántica vertebral e inalámbrica kundalini encendida al ritmo de tu respiración. una serpiente dentro de otra serpiente dentro de otra serpiente dentro de otra serpiente todas ellas conectadas entrelazadas como en la falda cósmica de la gran abuela. |
6. con alegría se paga. con conciencia. abres la palma de tu raíz. extiendes el abrazo de tu siembra, cantas el río profundo de la flor sacramental con que firmó una vez el venado la peregrinación de todos sus hermanos y te pinta el sol un salpicón de su escritura en tu mejilla. fuiste a ungir tu mejilla en su regazo, fuiste a grabar tu intención en su tonada, fuiste al templo renacentista donde un penacho de nubes quiere decir acuerdo de la palabra celebración para servir a la descendencia fértil de las mariposas, donde un arrebato de dioses voltea su relámpago a la inmensa milpa, donde un misterio de jícaras reciben al águila, donde un caleidoscopio de chacuacos aspiran profundo el tabaco y elevan plegarias como reforestación con árboles de vida. |
7. hicimos lo que pudimos. caminamos ampollados algunos. nos falta frotar la pluma y arrimarle nuestro aliento al fueguecito. promete el espejo del cielo una fluidez tibetana casi flotante, voluntad chichimeca, orientación maya y canción cardenche wixa para sembrar el maíz y despavimentar la memoria. promete plumas para la serpiente, promete águila para la cima donde cura el silencio de la contemplación que no se atora en los apuestos y adictivos opuestos de la maya. |
8. pedimos lluvia que nos lave, aguas que nos purifiquen, witari sobre las milpas donde crezca el alimento que estamos aprendiendo a cultivar. durante la caminata estuvo tecleándonos el cielo sus mensajes para merecer alta poesía. se fragua en el subsuelo del interior de la prieta linda la humedad que caerá permitiendo más vida. flechas apuntando al oriente. serpientes de dos cabezas con cuerpo de tronco de ahuehuete. tribus de peregrinos alabando se veían en el espejo del cielo. |
9. gracias como en crédito de western al cantador y su estirpe maya tolteca olmeca, a los peregrinos rezanderos huicholes a los mazatecos de la alta y la baja, a los multiplicantes navajos y jopis del norte, al último de los concaac chapo barnet, a los campesinos de la vieja guardia, a los taloneros de la visión buscanderos desde las distintas fuentes bibliográficas enteógenas o sitiados por puro contagio compulsivo que por gracia cósmica vamos atisbando atizándole arrimándole canto al alimento de nuestro abuelos. |
10. no se puede, decía el cantador “abrase visto”, separar ya nuestro tiempo sagrado del cinismo profano con que vivimos las 8 novenas partes de nuestro seudorrosario de vida. esa garrafal confusión convertiría la caminata en un servicio de alineación y balanceo anual que justifica el derrumbe ambiente que cocagamos todos en la más pura estirpe de la anticreación. por eso la cábula como alimento desacralizante de primera necesidad junta con el compromiso de cada instante como arriesgue guerrero que se ofrece al misterio sagrado que todo lo abarca. |
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